Maternidad real

Sostener la imagen de que "puedes con todo" solo te quita la energía que necesitas.

Quizá imaginabas la maternidad de una manera y la realidad está siendo muy diferente.

El cansancio, la falta de sueño, los cambios en tu cuerpo y todas las dudas que aparecen pueden hacer que te preguntes “¿por qué no estoy disfrutando como debería?”

No eres la única. La maternidad también puede ser difícil, incluso cuando quieres muchísimo a tu bebé.

Idealizar la maternidad

Expectativas VS realidad

La idea de la madre perfecta nos dice que deberíamos poder con todo: saber qué necesita nuestro bebé, disfrutar de cada momento y dejar nuestras propias necesidades en segundo plano.

Cuando la realidad no encaja con esa imagen, es fácil pensar que el problema somos nosotras.

Pero estar cansada, tener dudas o necesitar tiempo para ti no significa que quieras menos a tu bebé.

¿Cuándo buscar ayuda?

Señales

Si sientes que tienes que aparentar que todo va bien, que no puedes descansar o que constantemente te preguntas si lo estás haciendo suficientemente bien, quizá necesites apoyo.

La terapia puede ayudarte a entender lo que estás sintiendo y a dejar un poco de espacio a tus propias necesidades.

La maternidad no tiene que ser perfecta para ser una buena maternidad.

El peso de las expectativas

LA REALIDAD

Nadie viene con manual de instrucciones. Entender el llanto de tu bebé lleva tiempo, práctica y muchas dudas. No saber qué le pasa a la primera no te hace incapaz

LA REALIDAD

Estás viviendo un tsunami hormonal y un cambio de vida radical. Llorar en el posparto o sentir vértigo ante la responsabilidad es completamente normal y compatible con querer a tu hijo

LA REALIDAD

Llegar a todo es una trampa que nos enferma. Es hora de pedir ayuda, delegar y entender que tu descanso y tu salud mental son la verdadera prioridad de tu hogar

LA REALIDAD

El apego seguro se construye con los mimos y los cuidados de cada día, no solo en la sala de partos. Date tiempo para conocer a tu bebé sin la presión de las películas

LA REALIDAD

Tu cuerpo ha creado una vida y tu mente se está adaptando a un rol completamente nuevo. No se trata de volver a ser la de antes, sino de abrazar con calma a la mujer que eres ahora