Los miedos y las dudas también forman parte del proceso. No eres peor madre por sentirte así
Quizá desde que estás embarazada sientes que no puedes dejar de preocuparte. Por el bebé, por el parto, por tu salud o por todo lo que está por venir.
Cuando la ansiedad ocupa tanto espacio, puede resultar difícil disfrutar del embarazo.
Entender la ansiedad
Es esa voz que te despierta de madrugada con un “¿y si algo sale mal?”
La ansiedad puede mantenerte en alerta y hacer que no puedas dejar de preocuparte. Por el bebé, por tu salud, por el parto o por todo lo que está por venir.
No significa que seas débil ni que estés exagerando. Es comprensible sentir miedo ante una etapa tan nueva y llena de incertidumbre.
Aquí no buscamos que dejes de sentir. Se trata de entender qué te está pasando y encontrar herramientas para que el miedo y la preocupación no ocupen todo el espacio.
¿Cuándo pedir ayuda?
Señales
Cuando la ansiedad empieza a afectar a tu día a día
Si te cuesta dormir, estás constantemente preocupada, no consigues dejar de darle vueltas a las cosas o sientes que la ansiedad está impidiendo que disfrutes del embarazo, puede ser el momento de pedir apoyo.
No necesitas esperar a que la ansiedad sea insoportable. Pedir ayuda también es una forma de cuidarte.
Las caras de la ansiedad
El "¿y si...?" constante y la mente que no para
Una preocupación excesiva que te acompaña todo el día.
Aunque intentas controlarla, tu mente siempre viaja al peor escenario posible: el bienestar de tu bebé, si serás buena madre o si todo saldrá bien, dejándote el cuerpo agotado y con una tensión constante.
Crisis de ansiedad y sensación de ahogo
Miedo intenso que aparece de golpe y sin avisar.
Notas que el corazón se dispara, te falta el aire, te mareas y sientes un temor horrible a perder el control o a sufrir una emergencia médica en pleno embarazo
Miedo extremo al momento del parto
Un temor profundo, paralizante e invalidante al dolor y al día del nacimiento.
Este miedo es tan intenso que te genera una angustia enorme al pensar en ese momento, llegando a empañar el resto de tu embarazo.
Pensamientos horribles que te asustan e intentas controlar
Imágenes o ideas intrusivas, extrañas y muy angustiantes que se te cruzan por la mente (muchas veces relacionadas con que el bebé sufra algún daño sin querer)
Para calmar ese miedo, te ves atrapada repitiendo gestos o comprobando las cosas una y otra vez
Miedo a ser juzgada o criticada como madre
Una inseguridad muy fuerte ante las opiniones de los demás.
Te agobia exponerte a situaciones sociales porque sientes que todo el mundo va a evaluar tus decisiones, tu cuerpo, tu forma de cuidarte o tu capacidad para ser madre