A veces el nacimiento viene acompañado de miedo y sensación de solo haber "sobrevivido"
Seguramente has escuchado mil veces la frase: «Bueno, lo importante es que el bebé está sano«. Pero esa idea invalida tu propia vivencia. Tu cuerpo, tu mente y tus emociones también importaban ese día.
El miedo a morir, la falta de control sobre lo que te hacían o la sensación de haber vivido una experiencia violenta o deshumanizada no se borran solo con tener a tu bebé en brazos.
El impacto del parto
Un parto que has vivido como difícil puede seguir presente después del nacimiento.
Quizá tienes recuerdos que aparecen sin querer, te cuesta hablar de lo ocurrido o intentas evitar todo lo que te recuerda a ese día.
No significa que estés exagerando. Lo que viviste tuvo un impacto en ti y merece ser escuchado.
¿Cuándo buscar ayuda?
Señales
A veces el parto termina, pero lo vivido sigue presente.
Si los recuerdos vuelven una y otra vez, tienes pesadillas, evitas pensar en lo ocurrido o sientes que algo ha cambiado en ti desde ese día, pedir ayuda puede ayudarte a entender lo que te está pasando.
No tienes que restarle importancia a tu experiencia porque tu bebé esté bien.
Tu experiencia importa. Y tú también.
Cuando el parto deja huella
Las imágenes de ese día vuelven a mi mente sin poder evitarlo
Revivir de golpe, y de forma totalmente involuntaria, escenas en el parotorio, frases que te dijeron o sensaciones físicas de dolor y miedo. Es como si una parte de ti regresara a ese momento, haciendo que el corazón se te dispare otra vez
Evito pasar por el hospital o hablar de lo que pasó
Hacer un esfuerzo enorme por esquivar cualquier foto, conversación o pensamiento que te recuerde al nacimiento. A veces, este miedo es tan fuerte que te descubres retrasando o evitando ir a las revisiones ginecológicas por no volver a entrar a una consulta
Estoy en alerta constante y no consigo descansar
Sentirte irritable, con los nervios a flor de piel o con un insomnio que no tiene que ver con los despertares de tu bebé, sino con que tu cabeza no para de dar vueltas a «qué salió mal» o «qué se podría haber hecho de otra manera»
Me cuesta conectar con mi bebé o siento que lo sobreprotejo
Tener sentimientos encontrados que te asustan, como una sensación de anestesia o desconexión emocional al mirar a tu bebé. También puede manifestarse en el polo opuesto: un miedo paralizante a que le pase algo, lo que te lleva a una sobreprotección extrema
Me da pánico volver a quedarme embarazada
Un temor profundo que afecta a tu intimidad, disminuyendo el deseo sexual o generando evitación en las relaciones por miedo al dolor. El pensamiento de volver a pasar por un embarazo o un parto se convierte en un bloqueo absoluto.