El vínculo con tu bebé

Conoceros es un proceso: la conexión no se fuerza, se contruye con calma y pequeños momentos

Quizá miras a tu bebé y piensas: “¿Por qué no siento lo que esperaba?”

A veces el cansancio, la ansiedad, un parto difícil o una separación al nacer pueden hacer que conectar cueste.

No significa que quieras menos a tu bebé. A veces, el vínculo necesita tiempo y espacio para construirse.

Entender el vínculo

Conectar lleva tiempo

El vínculo con tu bebé no aparece de repente. Se va construyendo poco a poco: cuando le miras, respondes a su llanto, le abrazas y vais aprendiendo a conoceros.

Y para poder conectar con tu bebé, tú también necesitas sentirte cuidada y segura. El estrés, un parto difícil, la ansiedad o el agotamiento pueden hacer que conectar resulte más difícil.

Que ahora te cueste no significa que no quieras a tu bebé. El vínculo puede construirse con tiempo, apoyo y acompañamiento.

¿Cuándo pedir ayuda?

Señales

Si estar con tu bebé te genera tristeza, vacío, ansiedad o una sensación de desconexión, puede ser un buen momento para pedir ayuda.

También si sientes que estás cuidándole en automático o, por el contrario, estás tan preocupada por él que te cuesta relajarte.

No significa que quieras menos a tu bebé. Significa que quizá necesitas apoyo para poder sentirte más tranquila y conectar con él.

Cuando conectar es difícil

Cuando estás sufriendo una depresión, ansiedad constante o pensamientos obsesivos que te asustan, tu mente está tan saturada que funciona con un filtro de miedo.

Eso hace que te cueste muchísimo entender qué le pasa a tu bebé y responderle con la calma que te gustaría

Haber vivido un nacimiento con complicaciones, una cesárea de urgencia o momentos de desatención te deja en shock.

Tu cuerpo y tu mente se quedan en modo defensa por el dolor físico y emocional no procesado, lo que hace que el «enamoramiento» de tu bebé se quede pausado

Cuando la medicina obliga a separaros justo al nacer, se rompe el inicio natural de vuestro contacto.

Esa distancia forzada genera mucha pena y desconexión, pero es una herida que se puede sanar por completo devolviéndole a tu cuerpo la cercanía de tu pequeño

Ocurre cuando el amor se transforma en una alerta rígida y extrema.

Tu mente crea películas catastróficas constantes sobre la salud o la vida de tu bebé, impidiéndote relajarte un solo segundo, disfrutar de sus avances o interactuar con él de forma fluida